Las adenoides son un tejido linfoide ubicado en la parte alta de la garganta, detrás de la nariz. Forman parte del sistema inmunológico y, en condiciones normales, ayudan a defender al organismo de virus, bacterias y partículas que entran por la vía respiratoria. Crecen durante los primeros años de vida y, en la mayoría de los niños, comienzan a reducirse hacia la edad escolar.
El problema aparece cuando crecen demasiado y obstruyen la vía aérea posterior. A esto se le llama hipertrofia de adenoides y es una de las causas más frecuentes de respiración bucal y trastornos del sueño en la infancia.
Señales Más Comunes
Ronquidos al dormir, varias noches por semana.
Respiración con la boca abierta de día y de noche.
Voz nasal o "como con catarro permanente".
Congestión nasal continua sin estar enfermo.
Otitis frecuentes, a veces con líquido o pus.
Sueño inquieto, sudoración nocturna abundante, despertares frecuentes.
Pausas respiratorias mientras duerme (apneas) — esto requiere atención urgente.
Por Qué Aparecen Las Otitis
Las adenoides agrandadas pueden bloquear las trompas de Eustaquio, los conductos que conectan la nariz con el oído medio. Cuando estas trompas no drenan bien, se acumula líquido detrás del tímpano y se convierten en terreno fértil para infecciones de oído repetidas.
Hay Un Componente Hereditario
Si uno o ambos padres tuvieron problemas de adenoides en la infancia —e incluso fueron operados— hay mayor probabilidad de que el hijo también los presente. Coméntalo con el pediatra si es tu caso.
Cómo Se Diagnostica
La valoración la realiza el pediatra y, si lo considera, deriva al otorrinolaringólogo. El diagnóstico combina:
- Historia clínica detallada y observación de los síntomas.
- Examen físico de oídos, nariz y garganta.
- Nasofibroscopía: una pequeña cámara que entra por la nariz para ver directamente las adenoides. Es un estudio rápido, ambulatorio y bien tolerado.
- Radiografía lateral de cuello en algunos casos.
- Polisomnografía si se sospecha apnea del sueño.
Opciones De Tratamiento
El abordaje depende del grado de obstrucción y de los síntomas asociados.
Manejo conservador: lavados nasales con solución salina, tratamiento de alergias respiratorias, esteroides nasales prescritos por el médico y vigilancia clínica. En muchos casos los síntomas mejoran y la cirugía no es necesaria.
Cirugía (adenoidectomía o adenoamigdalectomía): se considera cuando la obstrucción afecta el sueño de forma significativa, hay apnea documentada, otitis recurrente o crecimiento facial alterado. Es una cirugía frecuente, segura y de recuperación rápida cuando se realiza por un equipo especializado.
Cuándo Consultar
Si tu hijo ronca, duerme con la boca abierta o tiene otitis recurrentes, agenda una valoración con el pediatra. Si presenta pausas respiratorias durante el sueño, no esperes: acude pronto, ya que la apnea no tratada puede afectar el desarrollo cerebral, el crecimiento y la salud cardiovascular.
Información Educativa
Este artículo no reemplaza una consulta médica. El diagnóstico y la decisión sobre el tratamiento son responsabilidad del profesional que valore a tu hijo.